Wednesday, May 31, 2006

Josefina Vázquez Mota

Josefina Vázquez Mota
Edgar González Ruiz
La actual secretaria de Desarrollo Social, Josefina Eugenia Vázquez Mota, es orginaria de Chihuahua. Es licenciada en administración de empresas, e hizo sus estudios preuniversitarios en la escuela vocacional del IPN, donde posteriormente cursó estudios de licenciatura.
De acuerdo con informes de excompañeros de estudios de Vázquez Mota, es hija de un empresario o ejecutivo de la rama de las pinturas, y como estudiante destacó por su capacidad y notable don de gentes. Algunos de sus excompañeros la describen como reflexiva, prudente, discreta y con ciertas tendencias conservadoras, que no le impidieron relacionarse sentimentalmente al menos con dos de sus compañeros de la vocacional, uno de los cuales se convirtió luego en su esposo.
Fue diputada por el PAN y participó en las actividades femeninas de la Coparmex. Como legisladora participó en las comisiones de Hacienda y de Presupuesto y Cuenta Pública, tomo parte en la famosa polémica sobre el bono sexenal a fines del año 2000.
También ha sido comentarista en programas de televisión acerca de asuntos económicos. Antes de ser secretaria de Estado se dio a conocer ampliamente con un libro de autoayuda titulado Dios mío, hazme viuda por favor. El desafío de ser tú misma, Panorama, México, 1999, 128 pp. Según los editores, se imprimieron más de cien mil ejemplares de esa obra, que en enero de 2001 registró su decimasegunda reimpresión.

Dios, el sexo y las viudas.
Detras del llmativo título del libro, está la intención, dice la autora, de ayudar a que las mujeres cobren conciencia de "su voluntad e inteligencia" y se atrevan a "ser viuda del miedo a elegir, del temor a desarrollar sus talentos y potencialidades, de asumir su libertad y responsabilidad".
En su libro, al igual que en algunas de sus participaciones públicas, Vázquez Mota proclama sus creencias religiosas, de tal suerte que una de sus metas, dice ella, es ayuda a las mujeres a ser "viudas del olvido de Dios...porque es reconfortante y prometedor saber que gracias a tu infinito amor, haga lo que haga y esté donde esté siempre puedo volver a ti". (p. 11)
En lo que parece ser un tanto contradictorio, en la misma página del libro Vázquez Mota proclama también que quiere hacer que la mujer sea "viuda de los prejuicios" que "me limitan para aprender y disfrutar de mí y también de los demás..." (Id). Asimismo, critica la dependencia en la cual se educa a las mujeres e incluso la represión de su sexualidad: "A la niña se le educa como un ser dependiente, incapaz de valerse por sí misma en muchos de los asuntos de la vida cotidiana relacionados con el trabajo productivo, y su sexualidad le es prohibida en muchas de sus manifestaciones. Se le estimula, en cambio, lo relacionado con el hogar: los juegos de cocina y de costura, así como el cuidado de los niños...Es como si existiera un orden que le prohíbe traspasar esos límites, en tanto que a los varones se les insta a hacerlo..."(p. 13)
Con un lenguaje sencillo y ágil insiste en señalar que tradicionalmente la autoestima de la mujer ha estado en función "de la opinión y aceptación de los demás" (p. 14) y afirma que esto tiene raíces ancestrales, respecto a lo cual cita como evidencias diversos texto misóginos, desde antiguos proverbios árabes y frases de Confucio y Aristóteles hasta otros provenientes de la Biblia, como "Es preferible un hombre malo que una mujer buena. La mujer es toda malicia, ella cubre al hombre de oprobio y de verguenza" (p. 15) y de teólogos como Santo Tomás de Aquino: "las mujeres son imperfectas por naturaleza; son varones mal concebidos" (p. 16).
Detro de ese espíritu crítico subraya que "Cuando aceptamos todo lo que se nos ha enseñado como un dogma y no lo cuestionamos, nos vamos convirtiendo en zombis, en robots, y las circunstancias dominan nuestras vidas..." (p. 20)
Desde luego, esa recomendación, que es en sí misma muy sensata, entra en contradicción con su actitud de proclamar la necesidad de creer en Dios, creencia indemostrable que sólo puede aceptarse como un dogma, basado frecuentemente en el miedo y en la culpa.
Hay, así, una tensión en las ideas de Vázquez Mota, entre un liberalismo decidido que busca promover la autonomía y la independencia de las mujeres, cuestionando una y otra vez el papel tradicional que se les ha asignado, y un conservadurismo que proclama la necesidad de hacerlas "viudas" del agnosticismo o del ateísmo, que no serían sino consecuencias naturales del libre pensamiento.
En su conjunto, el libro viene a ser un breve compendio de aforismos junto a lugares comunes que abundan en los libros del genero de autoayuda y superación personal y planteamientos contradictorios sobre la libertad y el dogma.
Vale la pena comentar que en algunos casos, los ejemplos que proporciona Vázquez Mota pueden retomarse como críticas contra las instituciones a las que ella misma ha pertenecido.
Comenta por ejemplo en uno de los capítulos , dedicado a criticar las estrategias de autovictimización:
"...Hay latinoamericanos que sin reconciliarse con su pasado siguen acusando a la colonia española y la religión católica de los retrasos que 500 años más tarde siguen enfrentando. Otros más los atribuyen al imperio yanqui, y también abundan aquellos que acusan y se averguenzan de los indígenas que, según ellos, marcaron por siempre la desgracia de nuestros pueblos" (p. 34) Sin embargo, precisamente ese tipo de argumentos constituyeron el meollo de la propaganda que usó Fox para ganar las elecciones del año 2000: culpar al PRI de todos los males de México.
Prosigue Vázquez Mota, dando pie precisamente e involuntariamente a esa reflexión antifoxista: "En los tiempos actuales, los culpables suelen ser los gobernantes, los medios de comunicación y las presiones de carácter social" (Id).
Refiriéndose a la tolerancia, enuncia una frase que parece una antinomia: "Debemos aceptar y celebrar nuestras diferencias; el mundo atesora originales, y cada uno de nosotros es un original de Dios" (p. 42)

El listón rojo
El capítulo 3 del libro mencionado aborda el tema de la represión sexual y de la insatisfacción dentro de la pareja. Señala:
"Desde el Gñenesis también se resalta en forma clara la inferioridad de la mujer: un simple apéndice masculino, nacido de una parte innecesaria del cuerpo del hombre, una costilla, y por innecesaria, inferiro. ..."
"La sexualidad de la mujer seha reprimido mientras que la del hombre se ha alentado y exaltado..."
"A la mujer se le enseña a no manifestar su sexualidad y a los hombres se les prohibe manifestar su sensibilidad..." (p. 45)
"El condicionamiento para reprimir nuestra sexualidad se escucha con fuerza y claridad especialmente durante la adolescencia. Aquí, el mensaje era que la sexualidad era algo de lo cual avergonzarse, algo que temer o ignorar, y sobre todo, algo que eludir para no meterse en problemas. Las niñas buenas simplemente no hacían esas cosas. Pero, al mismo tiempo, las niñas buenas eran adiestradas para emplear su sexualidad para atraer a los hombres, siendo seductoras y coquetas..." (p. 46)
Aun expresadas en esa forma tan general y moderada esas críticas a la represión sexual y a la doble moral chocan frontalmente con las enseñanzas de la jerarquía católica acerca del pudor, la abstinencia y las estructuras familiares. Son opiniones incompatibles con las predominantes en grupos como Provida, los Legionarios de Cristo o el Opus Dei, del mismo modo que los planteamientos críticos que hace reiteradamente en el libro contra el remordimiento, y la culpa no son afines a la ideología del catolicismo oficial, que niega la libertad y enfatiza el valor de la culpa y del sufrimiento.
Contrariamente al libro de Vázquez Mota, que en algunos de sus capítulos intenta proporcionar opiniones, reflexiones, consejos y recetas para vivir más felizmente y por ende más placenteramente, pronunciamientos, conferencias y materiales de grupos conservadores subrayan que es necesario rescatar el sentido de la culpa y el "valor" del sufrimiento y, a la inversa, condenan sin reservas la búsqueda del placer y de la autonomía.

Vázquez Mota y el Opus Dei.
. Una de las decisiones más criticadas de Vázquez Mota al frente de la Secretaría de Desarrollo Social fue la efímera designación de José de Jesús Castellanos, exdirector de la publicación Nuevo Criterio, del arzobispado, como titular de comunicación social de la Sedesol.
Personaje vinculado al sector empresarial y a diversos grupos conservadores, Castellanos es, según algunas versiones, miembro del Opus Dei (dato difícil de verificar ya que esa institución es hermética respecto a quiénes son sus miembros).
Además de esa posible vinculación con el Opus Dei, Vázquez Mota exhibe muchas otras en el libro que aquí se ha venido comentando. En efecto, a lo largo de su libro Vázquez Mota cita una y otra vez a autores del Opus Dei, a obras publicadas por su editorial Minos, así como diversos artículos de la revista Istmo, también del Opus Dei.
Cita por ejemplo el libro de David Isaacs titulado La educación de las virtudes humanas, publicado por Minos en 1995, lo mismo que La felicidad en las familias, de Otero F. Oliveros, publicado por Loma, una institución ultraconservadora, dedicada a impartir cursos sobre familia y matrimonio y fundada por un miembro del Opus Deiy personaje con antigua trayectoria dentro de la derecha mexicana: Antonio López Ortega.
Desde luego, mezclar como lo hace Mota en su libro, opiniones de autores liberales con otros como los mencionados da como resultado una serie de planteamientos contradictorios.
Se ha dicho arriba que en algunos de sus capítulos, el libro de Vázquez Mota ofrece consejos liberadores, pero en otros, como el capítulo 10, dedicado a la Familia, retoman ideas decididamente antihedonistas, al igual que lugares comunes el discurso conservador.
Por ejemplo, citando un artículo de Isaac Riera publicado en 1998 en la revista Istmo, Vázquez Mota afirma:
"Una sociedad cuya máxima filosófica es eliminar toda incomodidad en el orden material y toda inhibición en el orden del comportamiento, no puede engendrar personalidades con un carácter fuerte, sino al contrario. Los hijos de esta sociedad del bienestar tenemos el alma muy débil y frágil, porque no estamos acostubrados a soportar carencias ni tampoco a vencernos. No puede esperarse mucha altura moral de quienes se rigen por la ley del mínimo esfuerzo, pero esa ley nos la ha inculcado, en principios y en práctica, la sociedad del bienestar en la que estamos instalados"
Evidentemente, la autora ha puesto poca atención a la consistencia lógica de sus ideas y ha preferido dejarse llevar por consignas o lugares comunes, lo mismo de los libros de autoayuda que de los discursos moralizantes, pues mientras que dedica buena parte de su libro a ofrecer consejos para que las mujeres se liberen de sus culpas y busquen un mayor bienestar personal, con referencias como la arriba citada, de Isaac Riera, retoma, inadvertidamente hemos de creer, el discurso antihedonista disfrazado como crítica de la sociedad contemporánea y sugiere que el sacrificio y el autocontrol son el camino para adquirir la "virtud" de la fortaleza, asimismo, la cita de Riera condena, como es natural por parte de autores que pertenecen a grupos conservadores como el Opus Dei, el intento de liberar el comportamiento de inhibiciones (y de culpas).
Otro autor del Opus Dei a quien cita Vázquez Mota es Carlos Llano Cifuentes, de quien retoma la frase: "Dios siendo inmensamente sabio, sólo sabe contar hasta uno, porque, cada uno de nosotros somos el universo" (p. 119)
A Edgar Mason, quien al igual que Luis Pazos es uno de los más conocidos ideólogos de la derecha empresarial, Vázquez Mota lo describe como "un entrañable amigo", quien "sostenía que se educa bajo premisas equivocadas a los hijos: la sobreprotección y el miedo. Terminamos con hijos dependientes e inseguros, incapaces de construir alas fuertes y raíces profundas".
En el capítulo 9 del libro, titulado "Mujer y violencia", Vázquez Mota enuncia algunos datos y lugares comunes sobre el maltrato físico y la violencia sexual contra las mujeres, dentro y fuera del matrimonio. Sin embargo, en el siguiente pasaje de dicho capítulo la autora retoma viejos prejuicios moralistas contra la prostitución y la pornografía a la vez que confunde la prostitución como un trabajo con aquella que se obliga a ejercer a personas menores de edad. Dice Vázquez Mota:
"La pornografía y la prostitución han alcanzado un enorme auge en la última década prácticamente en todos los países del mundo. En Italia en 1980, a modo de ejemplo, se estimaba la prostitución como el segundo negocio del país después de la compañía Fiat. El turismo sexual en los países asiàticos sigue floreciente y las niñas venden su virginidad por unos cuantos dólares, con el propósito de ayudar a los ingresos de sus familias" (p. 88)
Por otra parte, el libro de Vázquez Mota, con sus contradicciones y su elementalidad, no es, desde luego, una buena recomendación para ocupar un cargo nacional de primera importancia, como es la Secretaría de Desarrollo Social.

1 Comments:

Blogger Sergio Rodríguez Carranza said...

Le felicito por lo que considero una buena reseña. La descripción del libro (que no he leído) parece equilibrada. Difiero, sin embargo, de la conclusión misma. En mi opinión, que una persona tenga la capacidad de tomar ideas y principios contrastantes, la enriquece y es digno de felicitar. Son los extremistas y la incesante lucha entre ellos quienes debieran recapacitar (y normalmente lo hacen, con la edad). La vida es a colores, muy alejada de la percepción en blanco y negro que éstos quieren imponer. ¿Qué hay de malo con tener amigos judeo cristianos o serlo? ¿Qué hay de malo con tener amigos comunistas o serlo? En sus fundamentos ¿no es casi lo mismo? ¿Acaso no persiguen ambos la caridad? ¿Acaso no nos demuestran los escandinavos que el capitalismo y el socialismo pueden coexistir?

7:43 AM  

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