Monday, June 18, 2007

El franquista Aznar, contra los indígenas

Cruzada derechista
Aznar en México:
Edgar González Ruiz

Aliado de la política militarista de Bush y promotor de las ideologías derechistas en el mundo iberoamericano, el exmandatario español José María Aznar viene nuevamente a nuestro país, luego de que el año pasado estuvo interviniendo en los asuntos electorales internos y en 2003 intentó involucrar a México en el conflicto de Irak.
Aznar viene a impulsar su cruzada contra la izquierda latinoamericana, que desarrolla con pleno apoyo del PAN, de los antichavistas y de otros sectores de la derecha regional, con base en las ideas contenidas en el texto América Latina. Una agenda de libertad, editado por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, presidida por el propio Aznar, y que son una mezcolanza de proyectos neoliberales con ideas tradicionales de la derecha hispanista, con ínfulas de superioridad racial y cultural.
Asimismo, Aznar pretende ejercer un liderazgo doctrinario por encima de las pugnas de intereses en la derecha mexicana, por lo que en los actos donde estará presente se prevé que compartirá espacios con Manuel Espino y Vicente Fox, lo mismo que con representantes de Felipe Calderón.

La agenda de Aznar
Con sospechoso hermetismo por parte de los grandes y de las autoridades, Aznar llegó alrededor de las 7 de la tarde del domingo 17 a la ciudad de México, donde ya lo estaban esperando grupos que protestaban contra él tanto en el hotel Camino Real como en el Tour Seasons, donde se presentaron personas con pancartas y consignas como "Aznar fascista" o "México te repudia", "Aznar no tienes derecho a meterte en los asuntos de México", "Aznar, Aznar, mejor vete a rebuznar", "Aznar asesino de iraquíes", "Fuera los extranjeros que se meten en la política de México" o "Aznar, cachorro del imperio".
Finalmente, el pernicioso derechista no fue visto en esos lugares, pues al parecer sus guardianes variaron sus recorridos para evitar que se encontrara con los manifestantes, quienes se percataron de que en el Camino Real no había seguridad, a pesar de que se había anunciado que allí se alojaría Aznar, mientras que en el Four Seasons sí la había, por lo que e concentraron en este, de acuerdo con el testimonio de uno de ellos. Pasadas las 7.30 pm, pasó un convoy como de 20 autos debajo del circuito, pero no salió hacia el Camino Real ni se dirigió al Tour Seasons.
Se tiene prevista una conversación de Aznar con Calderón y otra con Fox sobre las estrategias contra la izquierda y contra los sectores populares de América Latina, así como la presentación del mencionado documento de la FAES, un injurioso panfleto de 98 páginas, en cuya elaboración participó el controvertido dirigente panista Manuel Espino.
El lunes, Aznar tiene previsto asistir a una cena que ofrecerá en su honor el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, en la que solamente serán oradores Aznar y Espino. El martes 19 presentará el folleto mencionado en la sede de la Organización Demócrata Cristiana de América Latina, que preside Manuel Espino. Calderón ha sido invitado al evento, pero no acudirá, sino que enviará un representante mientras que Fox sí ha confirmado su asistencia, lo mismo que la infaltable y lamentable Marta Sahagún. Ese mismo día, Aznar y Fox sostendrán una conversación, y el español también se reunirá con los integrantes de su partido que residen en México.
Más allá de las pugnas entre Espino y Calderón y de las intromisiones de Fox, Aznar cuenta con el PAN como uno de sus principales aliados para oponerse a la izquierda y al indigenismo en AL, de tal suerte que hace unos días, el pasado 9 de junio, el PAN inauguró sus oficinas en Madrid, con el apoyo del derechista Partido Popular (PP), y de la FAES. El propio Aznar ha subrayado sus afinidades con Manuel Espino, en lo cual no se hace él mismo mucho favor.
Tocante a Fox, durante la segunda semana de junio, trascendió que el jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Juan Camilo Mouriño, le pidió al exsecretario de Gobernación, Carlos Abascal, que intercediera ante Vicente Fox para que este se abstuviera de hacer declaraciones imprudentes, por ejemplo sobre Venezuela, durante un evento con Aznar el día 19. Franquista igual que Aznar, Abascal es vínculo entre el grupo encabezado por Espino, el de Fox y el de Calderón. Ciertamente, todos ellos detestan al gobierno encabezado por Hugo Chávez, pero Fox gusta de exhibir su propia torpeza e incultura, creando problemas gratuitos a sus correligionarios.

Los franquistas contra el indigenismo
De raíces franquistas y conservadoras, defensor de la pretendida supremacía del mundo “occidental” -el mismo que perpetró las cruzadas, el genocidio contra los pueblos prehispánicos, y las recientes agresiones a los pueblos islámicos- Aznar pretende unir a las corrientes derechistas bajo ideas conservadoras que se oponen a los derechos sexuales y al estado laico, y a la vez bajo proyectos neoliberales que anteponen el provecho económico a cualquier consideración ética.
Esa mezcla de catecismo católico y capitalista es la que está expuesta en el informe “estratégico” de la FAES, que Aznar viene a presentar a México, y donde identifica a los que considera los ''enemigos de Occidente'', entre los movimientos indígenas, los movimientos izquierdistas y los altermundistas.
Para baldón de ese documento, cabe destacar que en su elaboración participó Manuel Espino, el controvertido dirigente del PAN, que ha estado interviniendo en los asuntos de Venezuela y de otros países, pese a que en México no tiene apoyo ni en las bases de su propio partido, como se evidenció en la última asamblea del blanquiazul.
Con una retórica que en ciertos aspectos evoca la que usaba Franco al reivindicar su “cruzada anticomunista” en los años de la contienda civil y de la guerra fría, Aznar se refiere a la supuesta amenaza representada por los "enemigos de Occidente", a los que invita a los derechistas a combatir sin tregua.
Con prepotencia natural en la tradición colonialista de la derecha hispánica, pero insólita en un país como México, que se precia de sus raíces prehispánicas, el documento que difunde Aznar arremete reiteradamente contra el “indigenismo racista” (mote carente de sentido, pues los movimientos indigenistas no han reivindicado, a diferencia de los fascistas, la discriminación o exclusión por motivos raciales) , al que condena al lado de otros supuestos “enemigos de Occidente”: “el populismo revolucionario, el neoestatismo y el militarismo nacionalista”.
Desde luego, Aznar defiende ardientemente el militarismo de Bush, pero condena la defensa que puedan hacer Cuba o Venezuela de su soberanía.
Aunque como una consiga hipócrita, el texto en cuestión reivindica una y otra vez “la libertad”, entendida sólo como un lema neoliberal referente a la protección de los intereses económicos, el público al que predica Aznar es el de los sectores conservadores que tradicionalmente se oponen a libertades como el aborto, las sociedades de convivencia, la despenalización de las drogas, etc.
Pero más allá de esas recetas nada novedosas de la retórica derechista, que incluyen la satanización de los gobiernos de izquierda y la defensa de los intereses estadounidenses, llama la atención la insistencia con que la FAES condena el indigenismo, que tiene su raíz en el genocidio colonial.
A pesar de el documento de la FAES se presenta pomposamente como un informe “estratégico”, en el cual intervinieron políticos y hasta investigadores, el lamentable su falta de calidad, que lo lleva a reiterar simplemente los lugares comunes, incluso los más vulgares, de la mentalidad racista y eurocéntrica.
En él, leemos, por ejemplo, estos reproches, formulados con un lenguaje por demás visceral, contra los ciudadanos del “primer mundo” solidarios con las causas indígenas:
“El indigenismo político de la izquierda populista latinoamericana encuentra un eco irritante en algunos sectores occidentales, especialmente entre cierta izquierda europea y norteamericana huérfana de causas tras el fracaso del “socialismo real”. Parece mentira que esta opción populista reciba un apoyo poco disimulado de algunos izquierdistas del Primer Mundo que disfrutan cómodamente de la prosperidad y de las libertades políticas en sus países. Con una irresponsabilidad máxima, estos “progresistas” apoyan para otros lo que jamás se atreverían a proponer para sus sociedades”.
El reproche no puede ser más vulgar: se recrimina a los europeos solidarios el no agradecer las comodidades de que disfrutan en sus países. Pero contra el indigenismo
lo acusa nada menos que de tener “objetivos muy cercanos al totalitarismo” y de que “promueven el falseamiento de la historia; en el terreno económico utilizan la reivindicación de supuestos derechos históricos, como un instrumento de dirigismo y proteccionismo económico. El indigenismo, al buscar la reinstauración de supuestas o míticas instituciones prehispanas, promueve peligrosas excepciones a la normalidad democrática…”
Además, llama abiertamente a no respetar la herencia prehispánica pues “La idealización en clave política actual de las civilizaciones precolombinas supone la reivindicación del autoritarismo y del colectivismo”.
Más aún, afirma que el indigenismo causa “un gran daño a la integración nacional al basarla en elementos raciales o míticos inexistentes y al plantearla como un alejamiento del mundo desarrollado”. Es decir, los indígenas y la cultura nacional obstruyen el predominio de los intereses capitalistas, que en sí mismos, carecen por cierto de valor.
La rabia hispanista que en el siglo pasado todavía expresaban Salvador Abascal y otros ideólogos de esa corriente en México, en forma de apologías de Hernán Cortés, lleva hoy al exmandatario español y a sus secuaces a referirse al “desvirtuado indigenismo”, que según ellos sirve para pugnar por “políticas económicas basadas en el proteccionismo y el clientelismo político”, pues desde la perspectiva derechista así se les llama a las políticas que buscan el bienestar social.
Cabe añadir que la FAES no pretende influir sólo en la derecha española sino en la de América Latina, de tal suerte que a la fecha ha adoctrinado a unos 200 jóvenes latinoamericanos, vinculados a élites derechistas.

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