Tuesday, June 06, 2006

Lenocinio panista

De obreras de la maquila a esclavas de prostíbulos panistas

por Cristina Anaya



Mientras gobernaron a México dos notables neoliberales del PRI Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari, se dio en la zona fronteriza de México con Estados Unidos el fenómeno de la maquila que consistía en el establecimiento de plantas ensambladoras de productos industriales. en este renglón era muy apetecida la mano de obra de las indias veracruzanas por su gran capacidad manual.

En la época aludida, que corre de 1982 a 1994, los domingos acudían a Papantla en cuanto que es el punto de referencia cultural de los indios de la nación totonaca distribuida en ocho municipios veracruzanos (Mecatlán, Chumatlan, Filomeno Mata, Coxquihui, Zozocolco, Coyutla y el mencionado Papantla). Papantla es la cabecera municipal del municipio totonaca que lleva el mismo nombre. En la plaza con un magnavoz se ofrecía empleo en la industria maquiladora a las indias. Muchas de ellas de inmediato entraban en los camiones cargueros y cuando su cupo se llenaba con nuevas reclutas partía hacia el norte de Tamaulipas.

El reclutamiento de mano de obra barata era una de las características del capitalismo emprendedor de aquella época. Pero cuando en el gobierno de Clinton hubo problemas de empleo y recesión en la metrópoli norteamericana, la industria maquiladora fronteriza decreció y las indias fueron paulatinamente despedidas.

Regresaron a Papantla muchas de ellas y no tardaron en ser reclutadas por las autoridades municipales del PRD y luego del derechista PAN para "trabajar" en prostíbulos. El alcalde Martín Rizo protege el lenocinio que agravia a muchas mujeres totonacas.

Las aperturas de bares son el pretexto para que las prostitutas sirvan en lo que realmente son casas de cita. Las tabernas están abiertas toda la noche escandalizando. la capacidad ordenadora del ayuntamiento no se emplea contra los lenones.

Hay doscientos establecimientos de esta clase en todo el centro de la ciudad de Papantla y las autoridades municipales encargadas de velar por el orden público se limitan en extender la mano para recibir la famosa "mordida" que ha hecho a México famoso.

Las quejas que sobre este fenómeno han sido recibidas por la gubernamental Comisión Estatal de derechos humanos son echadas al cesto de la basura. Esta comisión se ha limitado a informar: "los bares tienen permiso para funcionar hasta las 22 horas. La autoridad municipal eintentará que el reglamento se aplique". Esto es cinismo gubernamental.

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